Ya está tía Montse, deja de poner comentarios…
Ayer por la noche llegué de mis pequeñas vacaciones, la semana blanca. Nos fuimos el 8 y nos pegamos cinco días esquiando. Incluso con unas camas fatales, 20 horas en autobús (10 de ida y 10 de vuelta), una leche asquerosa (con lo que me gusta a mí), una comida tirando a mala, cargar los esquís del hotel a las pistas, un profesor inglés y mucho cansancio, ha sido una semana fantástica. Con pequeños incidentes, como la culada que me pegué en un salto o la torta que me di ayer, pero eso no importa demasiado. También nevó mucho un día y cerraron las pistas antes, por riesgo de avalancha. Al día siguiente, las abrieron más tarde. Perdimos unas horas pero vinieron bien para descansar.
Ahora empezamos evaluación y va a haber que hacer los deberes de la semana, que es, claramente, lo más aburrido, aunque se compensa con esta semanita de vacaciones.
Saludos, Montse